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Espacio libre

Last Update: 6/30/2010 3:35 PM
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NAVIDAD O VANIDAD

VER

Navidad. Hemos de preguntarnos si será una celebración del misterio del Verbo Encarnado, que trae paz al corazón y a la familia, que es presencia de Dios en nosotros, que genera justicia para los desamparados, que alienta tiempos nuevos en la política y en la economía, o se reducirá a fiestas, bailes, regalos, adornos, vacaciones, excesos en comidas y bebidas, ruido ensordecedor; en una palabra, si todo será vanidad...

Para millones de pobres, estos días serán como cualquier otro, sin esperanza, sin consuelo, sin seguridad de futuro y de presente. Se limitarán a ver y escuchar la publicidad de la radio y la televisión, si tienen. Se les despertarán deseos que nunca podrán satisfacer, con una sensación de fracaso por no lograr lo inaccesible. Ante su impotencia, algunos se refugiarán en el alcohol, se les acrecentarán resentimientos sociales, se expondrán a la tentación de entrar al mundo del narcotráfico, como único recurso para salir de su miseria.

JUZGAR
El Papa Benedicto XVI acaba se sintetizar el sentido cristiano de la Navidad: "El misterio de Belén nos revela al Dios-con-nosotros, al Dios cercano a nosotros, no sencillamente en sentido espacial y temporal; Él está cerca de nosotros porque ha «desposado», por así decirlo, nuestra humanidad; ha tomado sobre sí nuestra condición, eligiendo ser en todo como nosotros, menos en el pecado, para hacer que nos convirtamos como Él. La alegría cristiana brota por lo tanto de esta certeza: Dios está próximo, está conmigo, está con nosotros, en la alegría y en la tristeza, en la salud y en la enfermedad, como amigo y esposo fiel. Y esta alegría permanece también en la prueba, en el sufrimiento mismo, y permanece no superficialmente, sino en lo profundo de la persona que se entrega a Dios y confía en Él" (Angelus del 16 de diciembre 2007).

Esta "buena noticia" despierta alegría, consuelo y esperanza. Así lo vi palpablemente en los rostros de varios indígenas, muy pobres, con quienes celebré la Eucaristía el domingo pasado. La certeza de que Dios está contigo, conmigo, con ustedes, nos produce seguridad, fortaleza, ánimo, incluso en medio de las enfermedades, los problemas, las limitaciones económicas. Los pobres gozan con la certeza de que Dios los ama, de que no los desprecia, de que son sus preferidos. Esto les da una fuerza interior tan profunda, que no se dejan seducir por amarguras, por incitaciones a la violencia, por resentimientos sociales. No es un consuelo barato, no es una enajenación, sino una fe tan dinámica y creativa, que los lleva a luchar por salir de su miseria, sin esperar que todo se los resuelva el gobierno.

Decía también el Papa: "Algunos se preguntan: ¿pero todavía hoy es posible esta alegría? ¡La respuesta la dan, con sus vidas, hombres y mujeres de toda edad y condición social, felices de consagrar su existencia a los demás!... Sí, la alegría entra en el corazón de quien se pone al servicio de los pequeños y de los pobres. En quien ama así, Dios hace morada, y el alma está en la alegría. Si en cambio se hace de la felicidad un ídolo, se yerra de camino y es verdaderamente difícil encontrar la alegría de la que habla Jesús. Es ésta, lamentablemente, la propuesta de las culturas que sitúan la felicidad individual en el lugar de Dios, mentalidades que tienen su efecto emblemático en la búsqueda del placer a toda costa, en la difusión del consumo de drogas como huída, como refugio en paraísos artificiales, que se revelan después completamente ilusorios" (Ib).

ACTUAR
Concluía el Papa: "También en Navidad se puede equivocar el camino, cambiar la verdadera fiesta con la que no abre el corazón a la alegría de Cristo". Es lo que les pasa a quienes reducen esta fiesta a pura vanidad. Inician el nuevo año con un vacío interior, con un cansancio en el alma, que nada puede remediar.

Haga usted la prueba de acercarse a Jesús y de hacer algo por los demás, empezando por su familia. Comparta su tiempo y sus bienes con los pobres. Verá que su Navidad no es vanidad, sino amor, justicia, verdad, paz, fiesta espiritual. Sólo el amor a Dios y al prójimo nos hacen profundamente felices.

Felipe Arizmendi Esquivel
Obispo de San Cristóbal de Las Casas


Zenit
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Cartas a los reyes magos

Carta al Rey Melchor

Reconocida Majestad:

Un saludo. Permítenos tutearte. Eso del vos y del usted ya no se lleva hoy día...

Esta carta, Majestad, como bien te habrás percatado no está escrita con garabatos infantiles. No. Está hecha a computadora. Y está impresa a todo color en una impresora de la última generación. ¿Qué te parece? Te gusta, ¿verdad? Claro, nosotros somos gente moderna. Estamos al día. Además queremos ahorrarte el trabajo de estar descifrando caligrafías de patas de mosca. Un poco de seriedad, ¿no?

Como ves, a pesar de ser gente “seria y moderna”, nos hemos animado a escribirte. Y es que, también nosotros queremos este año recibir nuestro “regalo de Reyes”.

Porque también la gente “seria y moderna”, que pretende controlar el mundo con una computadora desde su alfombrada oficina, tiene tantas o más necesidades que los niños, tantos o más caprichos que los niños. Sí, es verdad. No lo podemos negar. Así somos.

Oye, Melchor, hemos estado repasando tu historia. Siempre nos ha admirado tu fe, Majestad. Dejaste tu tierra, tu reino, tu familia. Te aventuraste al desierto siguiendo una estrella durante meses. Llegaste a una cueva miserable y te postraste en adoración ante un recién nacido que yacía entre pajas. Reconociste en Él a un gran Rey, a un Mesías, a un Salvador...

También nos sigue admirando tu generosidad, Melchor. Pusiste a los pies de esa pobre familia el cofre de tu oro. Era evidente que ellos lo necesitaban. Y lo dejaste todo como si a ti ya no te importase en lo más mínimo. Aunque te quedaba aún el camino de regreso...

Sabemos que fuiste a Belén sobre todo por ese Niño. Pero también comprendiste, al encontrar esa entrañable familia, que el oro que llevabas lo iban a agradecer más José y María. Los pobrecillos no es que anduviesen en muy buenas condiciones económicas.

Melchor, nosotros ya tampoco somos niños. Y hemos de admitir que tampoco necesitamos tu oro. Tenemos bastante más que la Sagrada Familia de Belén. Aunque, siendo sinceros, en un principio sí te lo íbamos a pedir, pues a la gente “seria y moderna”, como nosotros, el oro es el regalo que más nos gusta.

Sin embargo, no; no nos des tu oro. Dáselo a los más necesitados, que los hay muchos.

Majestad, pero sí necesitamos de las otras cosas que tú tienes. Necesitamos un poco de tu gigantesca fe. Necesitamos un poco de tu enorme generosidad.

Como regalo de Reyes eso es lo que te pedimos, Melchor: más fe y más generosidad. Fe para arrodillarnos también nosotros, la “gente seria y moderna”, ante el Niño Dios. Generosidad para dejar a los pies de tantas familias pobres parte de nuestro oro y aliviar así un poco sus penurias. Como tu lo hiciste y lo sigues haciendo cada Navidad.

Unos agentes de bolsa.


Carta al Rey Gaspar.

¡Hola, Gaspar!

Al saber que tú eres el del incienso, no hemos pensado dos veces empezar la carta así. Mira, te lo decimos porque el incienso en la actualidad acompaña sólo a los grandes estadistas, a los artistas famosos, a los futbolistas estrellas, a los dueños de las multinacionales... Así que, al enterarnos que eras tú el del incienso, hemos pensado que también deberías ser alguien grande. Y, ya sabes, hoy día el saludar con un ‘hola’ tan familiar a alguien así de importante, como que da nivel y categoría... como que a uno se le pega algo del humillo del incienso que lleva el otro... Además todo el que lo viera pensaría sin duda: ¿quién será éste que saluda así a alguien tan famoso y tan importante?

Ciertamente tienes de verdad motivos muy válidos para llevar incienso. Eres un gran Rey. Eres un sabio genial. Eres un hombre poderoso. Eres alguien muy importante. Lo que nos parece extraño es que no se te haya subido el incienso a la cabeza llevando tanto como llevas. Hoy a otros, con mucho menos, ya les ha puesto bastante tontos.

Pero tú, Gaspar, no eres de esos. Hasta en esto eres medio especial. No dejaste que te despidieran con reverencias y honores los grandes de tu reino. No has permitido que te persiguiese ningún corro de periodistas. No has tolerado el asalto de ninguna cámara de televisión. No has consentido que mandasen en onda, vía satélite, tu salida de Oriente y tu llegada a Belén (ni siquiera en diferido). No has querido, por ningún motivo, que se te inmortalizara en la primera página de la prensa internacional.

Eres un tipo raro, Gaspar. Muy raro. Tanto, que nos parece que llevas todo ese incienso en balde. Hasta se nos ha ocurrido pedirte, como “regalo de Reyes”, -visto que no lo usas- que nos dejes un poco de ese incienso. A nosotros, ya lo habrás leído en nuestros corazones, nos gusta mucho el incienso: nos encanta que nos digan que somos letrados, que somos poderosos, que somos de nivel; que nos digan que somos bonitas, que somos elegantes, que somos famosas...

Pero ahora, acordándonos de ti, nos damos cuenta de que, en el fondo, no somos más que unos pobres estúpidos.

Rey Gaspar, sabemos por tu historia que todo ese incienso lo tenías por completo destinado al Dios niño de Belén. No gastaste ni un granito en ti mismo. Sabías que Él era el único que merecía de verdad todo el incienso del mundo, y tú no le ibas a quitar ni una mínima porción.

Nos has dado una gran lección, Rey Gaspar. Y tienes toda la razón. Ya no hace falta que nos des nada de incienso. En realidad, tampoco lo merecemos.

Pero déjanos ir contigo y ofrecérselo todo al Niño de Belén imitando tu humildad y sencillez.

Algunos y algunas que queríamos ser importantes.


Carta al Rey Baltasar

Amigo Rey Baltasar:

Este año también me he decidido a escribirte. Pero esta vez es distinto. Verás. Tengo un amigo que las está pasando muy mal. Iba a decir que las está pasando negras; pero me acordé de que tú eres el Rey negro... Perdona... Aunque no creo que por eso te sientas ofendido. Eres demasiado bueno.

Pues, resulta que este amigo me escribió hace poco para contarme qué es de su vida. Creo que sus palabras son más elocuentes que las mías. Te las transcribo a continuación. En seguida intuirás lo que quiero pedirte.

Estoy en el hospital. En cancerología. En la habitación número 201 frente a la número 202 donde había un muchacho de poco más de 20 años. Yo ya he cumplido 45. Tengo un cáncer quién sabe dónde y llevo aquí un par de semanas.

Soy un desgraciado y vivo amargado en medio de dolores que no se puede decir lo grandes que son. No puedo dejar de quejarme y retorcerme en la cama maldiciendo el día que me llegó esta enfermedad. Los únicos momentos de tregua son los ratos que dura el efecto de los calmantes. Es realmente desesperante.

Pero en la habitación de enfrente yo notaba algo muy raro. Cuando en algunos momentos al día coincidían las dos puertas abiertas, la de él y la mía, yo no entendía lo que veía. Aquel chaval nunca se quejada, ni lo más mínimo. Lo veía, sí, a veces retorcerse por los dolores, pero nunca le oí una queja ni una maldición. En su cara yo veía siempre un algo de serenidad, de paz, de gran temple. Al enterarme que tenía un cáncer bastante más doloroso y avanzado que el mío y que los calmantes que le ponían eran como los míos, lo entendía menos aún.

Todo esto al inicio me daba rabia. ¿Cómo era posible que un chaval enclenque como ese fuera capaz de soportar y sobrellevar así esa enfermedad? Rabia porque yo, un veterano cuarentón, curtido por el duro trabajo de largos años, me derretía ante dolores incluso más leves que los suyos.

Un buen día no aguanté más y le dije a una enfermera que por favor me resolviera mi interrogante. La respuesta inmediata de la enfermera me dejó aún más perplejo todavía: "Porque tiene una fe en Dios como una catedral", me dijo rotundamente.

Después yo mismo pude comprobar que era verdad lo que me dijo la enfermera. Lo comprobé cuando supe que diariamente recibía la comunión. Lo comprobé cuando lo veía con el rosario en las manos o leyendo la Biblia. Lo comprobé también la noche que lo vieron morir con la sonrisa en los labios gracias a esa fe y ese amor a Dios que no cabían en el hospital entero.

No tengo más que decir. Sólo que yo nunca habría imaginado que la fe tuviese la fuerza de hacer feliz incluso al hombre que más sufre en la tierra. Pero ahora ya lo sé. Y ya no me da rabia de aquel muchacho. Ahora me da verdadera envidia.

Rey Baltasar, tú eres el de la mirra. Tu tienes ese bálsamo de la fe y de la confianza en Dios que tanto necesita este buen señor, amigo mío. Date una vuelta estas Navidades por la 201 de ese hospital de cancerología. Date una vuelta también por todas las habitaciones del mundo donde hay alguien que sufra sin fe, sin amor, sin confianza. Vete repartiendo de ese bálsamo que suaviza el dolor y lo hace más llevadero.

No creo que se enfade el Niño Jesús si al presentarle el frasco de mirra a la mitad, le explicas en qué la has usado. Al contrario, verás que en su inocente carita se dibuja una sonrisa muy parecida a la que arrancaste de aquel buen hombre de la 201.

Gracias, mi amigo Rey Baltasar.

P. Marcelino de Andrés

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1/26/2008 10:49 PM
 
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Soldados del ejército derrotado del Papa Montini

Apreciados hermanos en Cristo: escribo para recomendaros la lectura de un ensayo de Wole Soyinka, Nobel de Literatura. En “Clima de miedo”, editado por Tusquets, escribe: “Sería más fácil enfrentarse al mundo si la religión no saliera del dominio de lo espiritual, pero el religioso es un orden incapaz de permanecer dentro de una zona privada que no se traduzca en poder y no en orientación sobre los demás”.

Parece pensado en vosotros, episcopado al que un sacerdote me definió como “una jerarquía que da respuestas a preguntas que poca gente se hace”, mientras ve impotente como cierran seminarios por falta de vocaciones, decae la práctica religiosa, aumentan las bodas civiles a costa de las religiosas y millones de católicos se desvinculan de un discurso episcopal, politizado más que pastoral. Dicen que habrá una batalla en las elecciones de marzo para la presidencia de la Conferencia Episcopal.

Pobre mensaje evangélico, a qué queda reducido, y encima sin tan siquiera batalla: ganará el sector conservador porque el episcopado español forjado pieza a pieza por Juan Pablo II es, con escasas excepciones, un episcopado sin fisuras comandado por un cardenal muy inteligente, Rouco; uno al que no se le conocen otros méritos que su conservadurismo, Cañizares; un tercero, García Gascó, al que hace años plantó un sólido colaborador, hastiado de conservadurismo; y cerrando el cuarteto, un ambicioso Martínez Camino, jesuita con biografía de inadaptado en Comillas, no aceptado en la Gregoriana, fracasado como monje trapense y poco menos que repudiado por la propia compañía de Jesús, harta de sus devaneos.

El episcopado español con el que se encontró el socialismo al llegar al poder el 82 era más plural, más dialogante, porque estaba forjado por un nuncio, Dadaglio, y un Papa Pablo VI, que querían una iglesia abierta a la sociedad democrática. No es de extrañar como ignoran a Pablo VI los obispos de hoy. Le aborrecen por lo que siguiendo a Juan XXIII, trajo de apertura. No es de extrañar tampoco que Jordi Pujol se defina en sus memorias como soldado del ejército derrotado de Montini, Pablo VI como papa.

Como Pujol, también yo me considero parte de ese ejército derrotado. El de un tiempo de un episcopado que dudaba y sufría confrontando fe y realidad social (recordemos la Humanae Vitae). Que quería abrirse al mundo consciente del riesgo de afrontar el vendaval de la historia. La esperanza surgida del Concilio Vaticano acabó.

El largo papado de Juan Pablo II, hombre sin dudas, dejó la herencia de una jerarquía, vuelvo a citarles al Nobel Soyinka, que aspira a la incursión de la religión en el amplio dominio de todo lo secular, apropiándose del terreno de la ética, las costumbres y la conducta social. Se van a quedar a solas con su discurso. La paz del Señor esté con vosotros, hermanos del episcopado.

José Martí Gómez, periodista y escritor

Rumores de Ángeles
9/2/2008 1:27 AM
 
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El regreso de la Teología de la Liberación

A inicios de esta década se fue haciendo habitual escuchar la pregunta ¿y qué pasó con la Teología de la Liberación? Se la empezó a citar como un caso histórico, interesante para los estudios sociales y culturales de América Latina pero no como una experiencia viva y en desarrollo.Esto se explica por la ola de conservadurismo religioso que se desarrolló desde la segunda mitad de los ’80 y que ya en los ’90 marginó de las esferas de poder y visibilidad eclesial a los sacerdotes, religiosas y laicos que se comprometieron en procesos de transformación social en los contextos de las dictaduras latinoamericanas.

Karl Rahner alcanzó a caracterizar esta dinámica como un "invierno eclesial", en reacción a la primavera de la Iglesia que se desarrolló en los ’60 y ’70, con el Concilio Vaticano Segundo y las conferencias episcopales de Medellín y Puebla. Se trataría de una involución en las orientaciones de la jerarquía católica, que se ha operativizado en un creciente abandono de los compromisos en materia de derechos humanos, desarrollo y consolidación democrática en América Latina.

La nueva agenda eclesiástica está dominada por los temas sexuales y reproductivos y trataría de controlar la matriz de individualización desde mecanismos biopolíticos por medio de los cuales se prevendría el surgimiento de una dinámica secularizadora a la manera europea. De esa forma hoy nos encontramos envueltos en el singular debate sobre el presunto e indemostrado efecto abortivo de la píldora de anticoncepción de emergencia, entre otros temas similares que operan en los espacios jurídicos y parlamentarios de Chile.

Sin embargo, de forma paralela a este proceso intraeclesial, desde las esferas sociales y políticas emergen actores y discursos que recuperan de una nueva forma inesperada la herencia de la Teología de la Liberación. Fernando Lugo, obispo castigado en 2004 por la curia romana por su compromiso con los campesinos sin tierra, gana la Presidencia de Paraguay rompiendo 60 años de hegemonía del Partido Colorado.

En Ecuador, el Presidente Rafael Correa ha destacado en muchas ocasiones que su vocación política nació durante 1986-87, cuando se comprometió en la misión salesiana en la comunidad indígena de Zumbahua, que combinaba la evangelización de los campesinos indígenas con su desarrollo humano, basándose en la Teología de la Liberación, bajo el liderazgo de monseñor Leonidas Proaño. Junto con Lugo y Correa se debe recordar que el Presidente de Brasil, Lula da Silva recibió al comienzo de su liderazgo sindical y político una influencia decisiva del entonces obispo de Sao Paulo, Paulo Evaristo Arns y de Frei Betto, quien ha sido su mentor espiritual por muchos años.

Tal vez el fenómeno más inesperado ha llegado en medio de las primarias demócratas en Estados Unidos. Barack Obama ha sido atacado durante las ultimas semanas de un modo insidioso por sus lazos con el pastor Jeremiah Wright, de la Trinity United Church, en el sur de Chicago. En esa congregación Obama contrajo matrimonio, bautizó a sus dos hijas y participó activamente en los últimos 17 años. Se trata de un espacio marcado por la Teología de la Liberación negra, la expresión religiosa de las comunidades afrodescendientes que se comprometen en la defensa de sus derechos y en la superación del racismo y la explotación. Aunque la presión mediática ha obligado a Obama a marcar distancias con las expresiones justas, pero políticamente "incorrectas" del pastor Wright, es evidente que su vida ha estado marcada por los sermones de quienes han heredado los sueños de Martin Luther King. En sus memorias "Dreams from my father" ("Sueños de mi padre") Obama ha señalado que Wright ha tenido una profunda influencia sobre él desde los ’90, cuando se afianzó su fe cristiana y comenzó a realizar trabajo comunitario en la periferia pobre de Chicago.

Es cierto que la Teología de la Liberación ya no tiene el protagonismo de los espacios eclesiales como ocurrió hasta los ’80. Pero los temas que el episcopado latinoamericano retomó en 2007, en la Conferencia de Aparecida, tienen un claro sello progresista, que debería a mediano plazo reinstalar algunas de las preocupaciones abandonadas en la conservadora década del 90. La Teología de la Liberación está de vuelta, de modo inesperado, entre los intersticios de la historia. Pero a diferencia de sus orígenes, se trata de una teología laical, con acentos feministas, indigenistas, con sabor de negritud y diversidad. Aún es la teología de lo político para mirar desde los ojos de Dios las luchas de los pobres.

Álvaro Ramis, Centro Ecuménico Diego de Medellín (Crónica digital)
10/11/2009 3:06 AM
 
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Continúa la investigación sobre la asistencia de Pío XII a los judíos

Un nuevo elemento ha salido a la luz en la investigación sobre la asistencia que dio el papa Pío XII antes y durante la Segunda Guerra Mundial.

La sede en Nueva York de la fundación Pave the Way, que pidió la designación de “Justo entre las naciones” para Eugenio Pacelli, ha publicado recientemente la traducción en inglés de un libro del judío Mair Mendes.

Guido, el padre de Meir, fue amigo de la infancia de Pacelli. El libro de Mair “Le Vatican et Israel” (“El Vaticano e Israel”), narra algunos detalles sobre lo que sucedió a Guido y la asistencia que le ofreció al Vaticano.

En las páginas 24 y 25 él cita un episodio particular relacionado con su padre, los cuales cree que pueden arrojar alguna luz sobre la actitud oficial de los funcionarios de alto rango del Vaticano en vísperas de la Segunda Guerra Mundial.

“Mi padre, el profesor Guido Mendes, había permanecido en contacto con Pío XII, su amigo y su antiguo compañero de clase. Aunque Mendes era judío, él había sido nombrado consultor psíquico en algunas instituciones vaticanas, cuyos oficiales no dejaron, en varias ocasiones, expresarle su agradecimiento por escrito”.

Y continúa: “En 1938 comenzaron las campañas antisemitas en Italia, y mi padre fue forzado a dejar sus responsabilidades, su enseñanza en la Facultad de Medicina de la Universidad de Roma y su labor como director del sanatorio Cesare Battisti contra la tuberculosis, perteneciente a la Cruz Roja Italiana, y su cargo de secretario general de la Liga contra la Tubercolosis”.

“También fue obligado a dejar ejército, en el que tenía el rango de general en las fuerzas de reserva”.

“La Santa Sede reaccionó con contundencia y el cardenal Tisserant (que era en ese momento el Prefecto para la Congregación de las Iglesias Orientales) envió la siguiente carta a mi padre:

“Este sagrado dicasterio ha sabido con tristeza que usted ha dejado su cargo como director del sanatorio Cesare Battisti. Recordando la atención y el cuidado más que paternal que dedicaba a los jóvenes del Pontificio Colegio Etíope, que tuvierno que ser hospitalizados en el sanatorio, sus frecuentes visitas para las consultas y su solicitud por su estado de salud, esta Sagrada Congregación desea enviarle hoy una palabra de aliento, y al mismo tiempo expresarle los más sinceros agradecimientos y estima por la preciosa labor que usted desempeñaba”, dice la carta.

“Teniendo esto presente, le pedimos que acepte, Profesor, la medalla pontificia conmemorativa por el año que acaba de terminar, como signo del homenaje de este sagrado dicasterio, al que siempre será siempre un placer contar – si llega la ocasión – de poder serle útil”. La carta fue firmada el 14 de enero de 1939.

Dejando Roma

El libro relata también cómo Guido Mendes apeló al Vaticano para pedir la obtención del visado palestino, que le fue concedido en 1939

Mendes escribe: “He conservado en mis archivos personales las cartas del secretario de estado, el cardenal Maglione, del nuncio apostólico de Suiza, el arzobispo Filippo Bernardini, del delegado apostólico de Palestina, arzobispo (luego cardenal) Testa; del comisionado para el distrito de Jerusalén y otras figuras destacadas que estuvieron comprometidas con estos visados – incluso tengo una carta del cardenal Pacelli”.

La fundación Pave the Way ha hecho extensiva la búsqueda sobre los esfuerzos de Pío XII en nombre de los judíos.

Además de la nominación como “Justo entre las naciones”, la Fundación ha compilado un libro que recoge 255 páginas de unos 3.000 documentos originales sobre Pío XII.


Periodista Digital
12/13/2009 5:33 PM
 
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AUGURI!!!!!






"OMNIA POSSUNT IN EO QUI ME CONFORTAT"
JOSEPHINE

"OMNIA POSSUNT IN EO QUI ME CONFORTAT"
6/30/2010 3:35 PM
 
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TANTI AUGURI CARISSIMA!!! [SM=x40801]

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